La integración puerto-ciudad redefine el desarrollo urbano de la marina sanroqueña mediante apertura, sostenibilidad, digitalización y cooperación territorial
Sotogrande, 18 de febrero de 2026.- La transformación de las ciudades con puertos y canales navegables responde a un cambio de mentalidad que ya se está produciendo en numerosas ciudades costeras españolas. Frente al modelo histórico de puerto cerrado, aislado y separado de la vida urbana, emerge un nuevo paradigma en el que el puerto deportivo se concibe como infraestructura al servicio del territorio y como espacio compartido con la ciudadanía.
Durante décadas, la actividad portuaria se desarrolló de espaldas a la ciudad, delimitada por vallas físicas y mentales que separaban lo marítimo de lo urbano. Hoy, ese modelo evoluciona hacia una convivencia real entre actividad portuaria y usos ciudadanos. El muelle continúa operativo y la grúa sigue en su sitio, pero ahora convive con paseos, plazas públicas y espacios de encuentro donde los ciudadanos caminan, trabajan, consumen y participan de la vida portuaria.
El análisis de distintos modelos de integración en ciudades españolas pone de manifiesto la existencia de seis vectores comunes que explican esta transformación. El primero es la apertura física del puerto, eliminando barreras y recuperando el acceso visual y peatonal al mar. El segundo es el desarrollo de una economía mixta, donde la logística y la náutica conviven con turismo, restauración, comercio, cultura, educación y servicios profesionales, configurando nuevos distritos portuarios integrados en la ciudad.
El patrimonio portuario adquiere también un papel central como elemento de identidad. Torres defensivas, búnkeres, muelles históricos y fortificaciones dejan de ser espacios cerrados para convertirse en itinerarios culturales que refuerzan la memoria colectiva y el vínculo entre ciudad y mar. A ello se suma la sostenibilidad como condición indispensable de convivencia, incorporando criterios ambientales en la operativa diaria para reducir impactos, emisiones y afecciones acústicas.
La digitalización actúa como herramienta de inteligencia operativa, permitiendo gestionar flujos, coordinar actores y anticipar necesidades en tiempo real. Este enfoque se completa con modelos de gobernanza multiactor y multinivel, basados en el diálogo y la cooperación entre administraciones, autoridades portuarias, tejido empresarial y sociedad civil.
En este contexto, Puerto Deportivo Sotogrande ejemplifica un modelo de cooperación interportuaria orientado al intercambio de experiencias en integración territorial, sostenibilidad y digitalización. La relación establecida con el Port de Badalona y la participación en redes nacionales de cruceros costeros y fluviales refuerzan la idea de que los puertos no compiten de forma aislada, sino que colaboran en red para generar valor compartido.
La apertura del puerto deportivo actúa además como catalizador económico y social, ya que la celebración de eventos culturales, deportivos y profesionales impulsan la ocupación hotelera, dinamizan la restauración y el comercio, y genera empleo local, sin eliminar la actividad portuaria, sino reposicionándola dentro de un modelo urbano más amplio. En consecuencia, las métricas de éxito evolucionan desde el tráfico y la operativa hacia indicadores como la satisfacción ciudadana, la calidad ambiental, la actividad cultural y la cohesión social.
Este modelo de transformación de PST Puerto Sotogrande se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, en particular con el ODS 11, al promover ciudades y comunidades sostenibles; con el ODS 9, al impulsar infraestructuras resilientes e integradas en el territorio; y con el ODS 17, al fomentar la cooperación entre instituciones y puertos como base de una integración puerto-ciudad efectiva y duradera.




