El proyecto portuario se concibió como elemento clave para dotar al desarrollo urbanístico de una auténtica dimensión marítima y náutica al nivel de los mejores destinos turísticos del mundo

Sotogrande, 11 de febrero de 2026.- El origen de Puerto Deportivo Sotogrande está directamente vinculado al planteamiento inicial de Sotogrande como uno de los primeros resorts residenciales de lujo de Europa y de los más exclusivos. En la década de 1960, Joseph McMicking impulsó una visión urbanística basada en la creación de una comunidad integral, planificada al detalle, en la que la privacidad, la naturaleza y la arquitectura de alto nivel constituían los ejes fundamentales del proyecto.

En ese contexto urbano y territorial, Sotogrande presentaba una carencia estructural y no era otra que la ausencia de una infraestructura marítima acorde con su localización y con el modelo de vida que se pretendía desarrollar. A pesar de su posición estratégica frente al Estrecho de Gibraltar y de las vistas privilegiadas de las que disfrutaban sus residentes, entre el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico, la urbanización no contaba con instalaciones náuticas de calidad que permitieran una experiencia de ocio completa vinculada al mar. En los primeros años, los aficionados a la vela se concentraban en la playa del Cucurucho, donde organizaban regatas improvisadas con los catamaranes adquiridos por la propia urbanización.

De esta manera, Puerto Deportivo de Sotogrande nació para cubrir esa necesidad, no como un proyecto independiente, sino como el complemento esencial que permitiría transformar Sotogrande en un destino verdaderamente integral. Aunque el puerto formaba parte de la concepción inicial del desarrollo, no fue hasta 1982 cuando se solicitó formalmente la concesión administrativa, culminando el proceso con su inauguración en julio de 1987.

La ubicación elegida respondió a criterios estratégicos y paisajísticos. El puerto se situó en la margen izquierda de la desembocadura del río Guadiaro, donde se destinaron 400 metros lineales de frente costero para su construcción. Esta localización permitía que la infraestructura actuara también como dique natural frente a los vientos y corrientes de levante. La obra incluyó el dragado de un canal interior que dio lugar a una laguna navegable con atraques en sus márgenes, favoreciendo una integración armónica del puerto en el paisaje.

Con una capacidad de 1.382 atraques, 1.426 viviendas, zonas comerciales y un hotel de cinco estrellas, Puerto Sotogrande dio respuesta a una necesidad clara de completar con su marina el modelo residencial de Sotogrande incorporando la práctica deportiva náutica y una dimensión marítima inseparable del descanso y de la planificación urbanística. Tal y como recogía el propio proyecto original, sin este complemento portuario la urbanización habría quedado incompleta desde la perspectiva de una gran realización urbana.

Casi cuatro décadas después de su inauguración, Puerto de Sotogrande mantiene los principios que marcaron su nacimiento, consolidándose como un enclave en el que la discreción, la integración territorial y la calidad continúan definiendo su identidad dentro del litoral español y europeo.

Este enfoque y concepción de PST Puerto Sotogrande desde sus orígenes, se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, especialmente con el ODS 11, al promover un desarrollo urbano planificado y sostenible; con el ODS 9, al poner en valor infraestructuras concebidas para integrarse en el territorio; y con el ODS 17, al reflejar la colaboración entre planificación urbanística, entorno natural y actividad económica como base de un modelo duradero.